El Gobierno de Grecia ultima un nuevo paquete de recortes mientras que el de Portugal ha asegurado que se encuentra en la «fase final del maratón» de ajustes. Por su parte, Irlanda ha anunciado que descarta pedir un segundo rescate bancario.
El primer ministro de Grecia, Antonis Samaras, ha convocado con carácter de urgencia un Consejo de Ministros para este sábado para ultimar el programa de recortes adicional que presentará a la «troika» en la recta final de las negociaciones para la concesión de más tiempo para aplicar los ajustes y recibir el siguiente tramo del rescate.
La coalición de Gobierno tripartita, integrada por el conservador Nueva Democracia, el Movimiento Socialista Panhelénico (PASOK) e Izquierda Radical, pretende rematar la hoja de ruta de ajustes a seguir y que entregará a última hora a los inspectores del Banco Central Europeo (BCE), de la Comisión Europea y del Fondo Monetario Internacional (FMI).
El objetivo es obtener los 35 millones de euros del siguiente tramo del rescate a fin de no sucumbir a la suspensión de pagos y, por ende, a una salida del euro, ya que, de acuerdo con las previsiones en Gobierno, solo tiene dinero para hacer frente a sus necesidades hasta mediados de noviembre.
En este sentido, el ministro de Finanzas de Portugal, Vitor Gaspar, ha garantizado que el país se encuentra en «la fase final del maratón» de la crisis y ha apelado a la «voluntad de ganar» para hacer frente al nuevo paquete de recortes que prepara el Gobierno a petición de la «troika».
El caso irlandés
El primer ministro de Irlanda, Enda Kenny, ha descartado que vaya a pedir un segundo rescate para completar la recapitalización bancaria y apuntalar así el saneamiento del sistema financiero irlandés.
Casi dos años después de que Irlanda se convirtiera en el segundo país europeo en ser rescatado, su primer ministro confía en esquivar otro rescate invocando el acuerdo del Consejo Europeo firmado el 29 de junio en el que Bruselas certificaba la singularidad del caso irlandés.
Dublín ha reiterado en las últimas semanas la excepcionalidad de su caso, diferenciándose del Estado español, a la hora de aplicar los acuerdos de junio que daban luz verde a la recapitalización bancaria, rompiendo así el «círculo vicioso» entre la deuda bancaria y la soberana, a través del mecanismo permanente de rescate, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE).
Sartu

