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Solidaridad con Nagarote

Por mucho que la crisis económica nos azote, no cabe duda de que aún somos unos privilegiados, si nos comparamos con la mayoría de regiones del mundo. Aún sigue teniendo sentido la solidaridad. La asociación Ilargi Beltza es una de las que se mantiene firme en su programa de ayuda, en este caso a la localidad nicaragüense de Nagarote, que ya cuenta con instalaciones sanitarias sufragadas con aportaciones vascas.

Gotzon ARANBURU|ZUMARRAGA|2013/01/10
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El alcalde de Nagarote, en la inauguración de la sala de partos de la clínica ginecológica. (ILARGI BELTZA)
Fruto de la solidaridad son la pequeña clínica ginecológica abierta en 2010, una ambulancia, el centro de fisioterapia para personas con discapacidad física o síquica, una sala de partos y otra de recuperación.
Ningún miembro de Ilargi Beltza cobra un euro por su trabajo, los viajes a Nicaragua para seguir de cerca la marcha de los trabajos se los pagan de su bolsillo, igual que el alojamiento en Nagarote.

Nagarote es una población de 36.000 habitantes, el 60% de los cuales vive en el medio urbano y el resto en el campo. La atención sanitaria, aunque mejora progresivamente, es deficiente aún, y es en este ámbito donde Ilargi Beltza ha centrado sus esfuerzos, especialmente en lo referido a mujeres y niños. La tasa de natalidad asciende a 2,2 en la ciudad y a 3,5 en el medio rural, donde las mujeres presentan un menor nivel cultural y de servicios. Además, se percibe en los últimos años un descenso en la edad media de las embarazadas. También es alto el índice de mortalidad infantil, con porcentajes del 14 por mil en el medio urbano y 21 por mil en el rural, índices que se elevan hasta el 60 por mil en el caso de las mujeres de entre 40 y 49 años.

Andoni Aristegi, trabajador del Hospital de Zumarraga, es uno de los fundadores de Ilargi Beltza, asociación creada en 2005, pero ya en la década de 1990 participaba en programas de solidaridad internacionalista, con el envío de material sanitario a Cuba, iniciativa promovida por LAB. Posteriormente, tras varios viajes para conocer de cerca la realidad latinoamericana, decidió centrar sus esfuerzos en Nicaragua, concretamente en Nagarote, tras conocer a su alcalde, Juan Gabriel Hernández. En ese momento el grupo de voluntarios adoptó la forma legal de asociación, dado que tendría que solicitar ayudas de las instituciones.

Desde 2008 la colaboración entre Ilargi Beltza y Nagarote está dando frutos continuamente. Frutos constatables, como la pequeña clínica ginecológica abierta en 2010, una ambulancia, o el centro de fisioterapia para personas con discapacidad física o síquica. Este último año han podido entregar, gracias a las subvenciones recibidas de los ayuntamientos de Errenteria, Bergara, Ordizia, Beasain, Legazpi, Urretxu y Zumarraga, dos nuevas máquinas de estimulación muscular al centro de fisioterapia. El pasado mes de abril se inauguraron, asimismo, una sala de partos y otra de recuperación.

El desafío ahora consiste en que las mujeres de Nagarote den el paso de inscribirse en los programas de salud y hagan mayor uso de estas instalaciones. Y también que el Ministerio de Salud nicaragüense destine más personal a Nagarote. En lo que respecta a Ilargi Beltza, la apuesta a la que quiere responder es la creación de un pequeño hospital en la ciudad. Andoni Aristegi tiene claro que se trata de una empresa que supera la capacidad de la asociación vasca, pero Ilargi Beltza ya está dando los primeros pasos, esperanzadores, en el diseño de este empeño.

Como siempre, la financiación es la clave. Andoni es consciente de que la situación ecónomica no es la más idónea, y conseguir la aportación de las instituciones resulta más difícil ahora a la asociación que hace unos años, pero cree que la solidaridad se debe mantener. Desde luego, la práctica totalidad de lo recogido va a parar a los proyectos en marcha. Ningún miembro de Ilargi Beltza cobra un euro por su trabajo, los viajes a Nicaragua para seguir de cerca la marcha de los trabajos se los pagan de su bolsillo, igual que el alojamiento en Nagarote. «El 99% del dinero se destina a los proyectos. Solo gastamos en papel y fotocopias. Cada miembro del grupo, desde sanitarios hasta pintores, aporta sus conocimientos y trabaja desinteresadamente» indica Andoni. Cada euro que se invierte en Nagarote se justifica desde la Alcaldía con facturas, fotos y vídeos del trabajo realizado, además de las citadas visitas de inspección.

Andoni es optimista sobre el futuro de Nagarote, de Nicaragua y de Latinoamérica en general. «Conocemos Nicaragua desde hace nueve años y cada vez que vamos allí vemos que la situación mejora. No son cambios colosales, pero sí un proceso continuo de mejora. Es fácil, pero demagógico, calificar de dictadores a los dirigentes de izquierda latinoamericanos; la verdad se comprueba sobre el terreno, y como testigo te puedo decir que están haciendo un gran trabajo por su pueblo».

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