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Cifras que matan

La matanza de Connecticut y las medidas anunciadas recientemente por Barack Obama para controlar la venta de armas han vuelto a poner encima de la mesa un problema que, lejos de limitarse a los EEUU, afecta a todo el mundo: el comercio internacional de armas. Un negocio que la ONU espera regular este año con la aprobación de un Tratado de Control de Armas.

Beñat Zaldua|Iruñea|2013/01/22
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Las armas de fuego provocan 747.000 muertes al año. (Beñat ZALDUA)
Los intereses de las grandes potencias en la venta de armas han imposibilitado durante años la negociación de un Tratado sobre su comercio en el seno de la ONU.

Más que hablar, las cifras matan por si solas: 747.000 personas son asesinadas cada año por armas de fuego, dos de cada tres de estos homicidios tiene lugar en países «en paz», una de cada diez personas en el mundo posee un arma y anualmente se producen dos balas por cada uno de los habitantes del planeta. Son cifras de la plataforma internacional ‘Armas bajo control’, una alianza de asociaciones civiles de todo el mundo que aboga desde hace años por un Tratado de Control de Armas (TCA) en el seno de la ONU.

La razón que esgrimen para explicar, en parte, estos datos es la desregulación que impera sobre el comercio internacional de armas, tanto el legal como obviamente el ilegal. Un mercado opaco en el que es imposible determinar el destino final de los cargamentos, que demasiadas veces acaban alimentando conflictos en los que se vulneran gravemente los derechos humanos, que genera pingües beneficios a los exportadores y en el que están implicadas todas las grandes potencias mundiales.

Entre dichas potencias destaca, por encima de cualquier otra, Estados Unidos, que controla aproximadamente el 30% del comercio de armas mundial y que acumula un historial escalofriante de exportaciones de armas –legales e ilegales– que han facilitado la vulneración de los derechos humanos. Desde el lejano caso Irán-Contra hasta las armas a los regímenes de Egipto –cuando Mubarak era presidente– o Bahréin, pasando por infinidad de casos en América Latina, África y Asia.

En la lista de potencias exportadoras, a EEUU le siguen Rusia –que apenas esconde sus exportaciones a zonas de conflicto– y las viejas potencias europeas: Gran Bretaña, Alemania y el Estado francés, que se turnan entre el tercer y quinto puesto dependiendo del año. De hecho, cabe destacar que la Unión Europea en su conjunto es una de las grandes exportadoras de armas. Un reciente informe revela que en 2011 las exportaciones crecieron casi un 20% respecto al año anterior, elevándose a 37,5 billones de euros.

De hecho, el Estado español es el quinto mayor exportador de armas de la UE –por detrás del Estado francés, Gran Bretaña, Alemania e Italia– y el octavo de todo el planeta –por delante están también EEUU, Rusia y China–-. Las exportaciones alcanzaron en 2011 los 2.800 millones de euros, cifra que puede superarse ampliamente si el Estado español vende finalmente todo un cargamento de tanques a Arabia Saudí, país con unos estándares democráticos y de respeto a los derechos humanos más que dudosos.

Las cifras expuestas en el primer párrafo demuestran la urgencia de un Tratado de Comercio de Armas que la ONU abordará el próximo mes de marzo. Pero los datos ofrecidos a continuación exponen hasta qué punto será difícil conseguir un acuerdo eficaz y vinculante, dados los intereses de las grandes potencias. Unas negociaciones tensas que abordamos en el complemento que acompaña a este texto.

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