Mirándose a los ojos con el objetivo de acercase al dolor ajeno

Un público ávido de escuchar el relato de cuatro personas que han vivido y sufrido el conflicto desde distintas perspectivas. Cada uno desde su sentir, aportaron, en la última sesión del ciclo de cine y teatro Eraikiz celebrado en Errenteria, matices a los relatos ajenos y demostrando a todos aquellos que quieran escucharles que si ellos han podido sentarse y entenderse, no existen motivos para que responsables políticos e institucionales no lo hagan.

Maider EIZMENDI|DONOSTIA|2013/02/04|Iruzkin 1
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De izquierda a derecha, Rodero, Agirre, Asla y Muruetagoiena. (Jon URBE/ARGAZKI PRESS)

Cuatro personas con una historia propia y, por lo tanto, con una mirada particular sobre el conflicto histórico que afecta a Euskal Herria. Cuatro personas frente a frente, con un único objetivo: acercarse a la realidad y sentir de los demás, cada una desde su vivencia. Una experiencia enriquecedora en lo personal y también de cara a la sociedad porque, tal y como subrayaron, «es una muestra de que si se quiere, se puede».

Amplio apoyo

Con esta cuarta y última sesión se cerró el ciclo de cine y teatro Eraikiz que se ha desarrollado en Errenteria con el objetivo de impulsar una reflexión personal y colectiva para avanzar hacia la reconciliación, la resolución y la paz, y que ha contado con el apoyo de todos los partidos políticos representados en el Ayuntamiento de la localidad. El público también ha mostrado su amplio respaldo al ciclo y el sábado nuevamente abarrotó el auditorio del centro cultural Niessen, donde se proyectó el documental «Hablan los ojos» y se desarrolló un posterior coloquio con cuatro de los protagonistas de la cinta.

El trabajo del director Gorka Espiau reúne frente a frente a Javi Asla, tío de Fabio Moreno, niño de dos años muerto en un atentado de ETA; Margarita Robles, vocal del Poder Judicial y anteriormente secretaria de Estado de Interior; Joxean Agirre, exmilitante de ETA y preso durante 18 años; Rosa Rodero, esposa del ertzaina Montxo Doral, muerto a manos de ETA; Jon Mirena Landa, quien fuera director de Derechos Humanos de Lakua; y Tamara Muruetagoiena, cuyo padre falleció a causa de la tortura en 1981.

Tras la proyección del documental, el público, deseoso de conocer sus opiniones respecto a temas como la petición de perdón o sobre las víctimas de la violencia estatal, tomó la palabra e interpeló a los protagonistas de la cinta. En un primer momento, estaba confirmada la asistencia de Rodero y Agirre en Errenteria; finalmente, se unieron a ellos Muruetagoiena y Asla. Todos ellos respondieron con detenimiento a la preguntas del público.

Ponerse en su lugar

Uno de los temas tratados con más ímpetu fue el de la capacidad de las víctimas para ponerse en el lugar de los demás. En el documental, Muruetagoiena y Asla tratan el tema frente a frente y reconocen que hay víctimas que se manifiestan «con sed de venganza». Muruetagoiena quiso trasmitir desde el escenario un mensaje conciliador: «Todos hemos hecho un trabajo personal durante muchos años, desde nuestro sentir, y es necesario transformar este dolor en actividad para la resolución del conflicto». A las emociones se refirió también Asla al manifestar que es necesario «sacrificarse y dejar de lado esos sentimientos» para «no envenenar las mentalidades de otras personas», sobre todo, de las generaciones venideras, a las que desearon «una vida mucho mejor» que la suya y la posibilidad de expresarse en libertad «sin ningún tipo de cortapisas».

Rodero también aludió a la necesidad de dejar de lado el odio y de trabajar «para hacer país». Iniciativas como la de Errenteria son, en su opinión, necesarias y enriquecedoras tanto para los protagonistas como para los espectadores, «que pueden ver que hay un punto de unión entre todos». Se refirió a sí misma como «una víctima atípica», porque «mi marido sufrió la represión franquista y estuvo encarcelado, y posteriormente falleció en un atentado de ETA». Esta experiencia le permite, en su opinión, «entender las distintas realidades».

Trabajo de la sociedad

Pese a la importancia otorgada a que las víctimas de ambos lados dialoguen y pongan en común sus sentimientos con el fin limar asperezas, Agirre incidió en que «la mayoría de tareas pendientes no le corresponde a las personas que han sufrido la violencia».

A su entender, es «necesario sedimentar por encima de todas estas sensaciones el germen del acuerdo» para lograr la convivencia democrática y esa tarea le corresponde fundamentalmente a la sociedad, pero «en un primer término a los responsables políticos e institucionales». Incidió en que «Euskal Herria necesita de muchos acuerdos y en distintos ámbitos», y que el peligro yace en que, «a pesar de tener toda la voluntad, los conflictos que no se solucionen bien tengan continuidad». En palabras del exmilitante de ETA, el ámbito de los acuerdos tiene que estar arraigado y lo debe estar en términos políticos: «Porque no nos engañemos, la represión no aparece de la nada, tiene raíces profundas, históricas, políticas... Hay que dar paso a todo ello, dar paso a los acuerdos políticos, sociales y de otro tipo».

El público mostró especial interés por la opinión de Muruetagoiena sobre la impunidad de la que gozan los responsables de la tortura. A preguntas de los asistentes, la hija del doctor que ejercía en Oiartzun y falleció tras permanecer diez días incomunicado comentó que, a su entender, «la tortura es uno de los hechos más sucios y dolorosos del conflicto, especialmente porque hoy día también sigue practicándose». «La ley antiterrorista sigue en vigor, a la gente se le sigue incomunicando y sabemos, porque así lo han determinado muchos expertos, que gran parte de las personas incomunicadas sufre torturas»; «mientras se sigue indultando a los torturadores», añadió.

Sobre aquellos que ponen en tela de juicio las denuncias de tortura, Muruetagoiena afirmó que a estas alturas están «acostumbrados a este tipo de comentarios» y, ante ello, lo más oportuno «es seguir hablando de la tortura y exigir que, de una vez por todas, desaparezca la incomunicación».

¿Y en EiTB?

El público también se interesó del hecho de que de que la cinta no haya sido emitida en EiTB. Gorka Espiau concretó que con su anterior trabajo, «Lluvia seca», sí se llegó a un acuerdo con la cadena pública para su emisión «pero en el último momento decidieron no hacerlo». Acerca del tratamiento de este último trabajo, el director bilbaino no titubeó al responder. «Le envié a Alberto Surio el trabajo y aún hoy estoy esperando una respuesta», afirmó provocando un murmullo entre las personas asistentes, conscientes de la importancia de trabajos e iniciativas como esta y de la transcendencia de que esta experiencia se propague más allá del auditorio errenteriarra.

ERLAZIONATUTAKO ALBISTEAK