Inhibidores para los teléfonos móviles y una red wifi que, sorprendentemente, se ha caído, constituyen la base del apagón comunicativo impuesto por el Congreso español ante la visitia del presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi.
Tal y como ordenó el banquero italiano, el encuentro se celebra a puerta cerrada y sin ni siquiera taquígrafos. De hecho, fue el propio BCE quien impuso las condiciones de la reunión. El presidente del Congreso español, Jesús Posada, llegó a solicitar a los diputados que interviniesen que no expresasen críticas excesivamente duras.
Ante el apagón informativo, algunos diputados, como Alberto Garzón (IU) o Joan Coscubiela (ICV) advirtieron que tuitearían el acto bajo el hastag #OpenDraghi. Sin embargo, la Cámara Baja ha impuesto sus propias medidas de control y las comunicaciones apenas funcionan en el interior del edificio.
Está previsto que, tras hora y media de comparecencia frente a un centenar de diputados, Draghi ofrezca una rueda de prensa junto a Posada.
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