
Llegará el día en el todos nos miremos a la cara en este país y nos preguntemos dónde estábamos en los momentos de la infamia de Donostia u Ondarroa. Cuando una horda llegada de Mordor (ya lo decía La Polla Records, «era un hombre, ahora es poli») arrancaba, piedra a piedra, cuerpo a cuerpo, la barrera formada por mujeres y hombres resueltos a desobedecer un mandato judicial ajeno y lacerante. Habrá que rendir cuentas. Repetir en...

Si cualquiera de nosotros fuesemos Yolanda Barcina, Miguel Sanz o cualquiera de los altos cargos de UPN que se llenaron los bolsillos a manos llenas a cuenta de la CAN, el crowfunding de Ateak Ireki daría para superproducción de Hollywood. Vale, quizás no alcanzaría para contratar a Al Pacino en el papel navarro de Vito Corleone, pero igual hubiésemos podido convencer a Antonio Resines, que aportaría algo de glamour a la interpretación de los...

Leo la respuesta del Gobierno español ante el enésimo tirón de orejas europeo a cuenta de las torturas y, de pura mala ostia que se me pone, me doy cuenta de que casi preferiría que respondiese con un «torturamos, y qué». En serio. Me resultaría más digno que, en un ataque de españolísima testosterona, los funcionarios de Madrid encargados de ese informe insultante reivindicasen los malos tratos antes que recurrir a...

Tuvo que llegar Gran Hermano para poner a la derecha española frente al espejo de su moderno McCarthismo. Fue necesario ubicar el señalamiento público disfrazado de «connivencia con ETA» en un ámbito tan alejado del raciocinio como es la casa de Guadalix para comprobar el verdadero alcance de una dinámica surrealista que ha asfixiado la vida política en Euskal Herria y el Estado español. De los intereses que perviven pese al...

«¡A las mariscadas!», suele cantar la derecha española cuando trata de desprestigiar al sindicalismo. Hace dos años, con las famosas cañas tras la marcha del 1 de mayo. Como si el asueto o la diversión fuese cuestión de alta alcurnia. Ya lo dijo recientemente el clasista Salvador Sostres, columnista de El Mundo, cuando escribió que «no todos podemos ser príncipes, ni nobles, ni empresarios, ni ricos, ni tener coches ni...
Tengo la suerte de formar parte de una de las primeras generaciones que no se vio obligada a comerse los dos años, cuatro meses y un día de cárcel con los que Madrid castigaba a quienes se negaban a plegarse ante la obligación de regalar un pedazo de juventud a los militares españoles. Además, una de las primeras ocasiones en las que sentí el aliento de una porra en mi coronilla fue en Iruñea, cuando Baluarte todavía era un...
Sartu
