Los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea se citan de nuevo esta tarde con un doble objetivo: alcanzar un acuerdo que despeje el camino a la creación de un mecanismo único de supervisión bancaria y "salvar" el Consejo Europeo que arranca mañana en Bruselas.
La presión sobre el Ecofin es muy fuerte. Un portavoz del Consejo ha insistido esta mañana que "la idea es respetar los plazos" y eso implica que deben cerrar el acuerdo antes del inicio de la cumbre, para que los jefes de Estado y de Gobierno puedan dar su placet y el Eurogrupo tenga también una sesión tranquila.
El acuerdo en torno a una orientación general relativa a las propuestas destinadas a crear el mecanismo de supervisión bancario, de nuevo con Merkel y Hollande frente a frente, parece estar más cerca que nunca. En Bruselas se respira un ambiente de día importante. El Ecofin se cita sin hora límite. Los periodistas se preparan para una larga noche y los ministros, a menos que haya un acuerdo rápido porque, realmente, todo está ya sobre la mesa, no tendrán repro en alargar la reunión para demostrar lo mucho que se esfuerzan.
En Bruselas, las calles que rodean el Justus Lipsius (el edificio del Consejo, reservado enteramente a la cumbre) y el LEX, edificio también del Consejo situado a una cuadra y que será el que albergue el Ecofin, están ya rodeados por vallas y policías.
De nuevo, la UE se enfrenta a una de esas jornadas históricas. Pronto veremos en que queda todo. El portavoz del Consejo parecía muy seguro esta mañana y confiaba en un acuerdo hoy mismo. Luego, tratarán de pactar la hoja de ruta hacia una verdadera unión económica y monetaria. Por una vez, aseguran que no perderán el tiempo.
Sartu