Ni tan siquiera dos curtidos veteranos como Herman Van Rompuy y Durao Barroso han logrado "vender" el resultado de la primera jornada del Consejo Europeo. Y es que es complicado vender humo, aunque sea con retórica comunitaria. Ambos han comparecido a las 02:12, tras seis horas de cumbre. Ambos han tratado de mantener elevado el espíritu ("Una semana para recordar", han sido las primeras palabras de Van Rompuy; "Las Casandras se han equivocado", ha dicho Barroso copiando a Olli Rehn), pero el ímpetu solo ha alcanzado para un suspiro.
La conclusión de la primera jornada de la cumbre es que Van Rompuy y Barroso tienen el mandato de presentar en junio de 2013, tras consultar de nuevo con los estados miembros, nuevas propuestas en torno a cuatro puntos:
- coordinación de las principales reformas estatales.
- dimensión social de la Unión Económica y Monetaria.
- viabilidad y modalidades de los acuerdos contractuales entre los estados y las instituciones.
- y posibles mecanismos de solidaridad asociados a dichos contratos, para complementarlos.
Ambos han apuntado que habrá un mecanismo único de resolución para "resolver" o liquidar bancos fallidos, y que tras la puesta en marcha operativa y plena del supervisor bancario único la UE podrá recapitalizar directamente a bancos con problemas (el marco operativo para poder hacerlo tendrá que estar listo para junio de 2013, no para marzo como se pensaba; aunque el supervisor bancario no arrancará hasta marzo de 2014), pero parecía más un desideratum, dada la total falta de concreción y de explicaciones. Aunque sobre el primer punto también presentarán propuestas.
Barroso ha afirmado que han llegado a un acuerdo para elaborar una hoja de ruta que tenga por objetivo concluir la Unión Económica y Monetaria, pero lo único concreto que han aportado hoy, más allá del acuerdo alcanzado por el Ecofin, es que presentarán propuestas en junio al Consejo Europeo. Es como si hubieran vuelto al punto cero de la discusión. Todo está sujeto de nuevo a negociación. Eso no es una hoja de ruta.
Y, "cuando sea posible", ha dicho Durao Barroso, el siguiente paso será el programa de fondos de garantía... "Hay una perspectiva favorable para el mecanismo de resolución único", ha insistido. "Lo antes posible", "perspectiva favorable"... humo.
Afirman que tienen una visión ambiciosa y que ahora todos saben en qué dirección va la UE. Pero han plegado velas a ojos vista: Barroso ha terminado por decir que no esperan decisiones en la segunda y última jornada de la cumbre, pero que trabajarán por presentar propuestas detalladas en junio. ¿Sobre todo lo que aparecía en el borrador firmado por ambos más Juncker y Draghi? En absoluto. Desaparece, por ejemplo, el encargo de explorar la vía para absorber choques asimétricos; es decir, aparcan la idea de un sistema de seguridad central con capacidad fiscal limitada, algo que exigiría decisiones comunes sobre presupuestos estatales y coordinación de políticas económicas. La UE está muy lejos de tal estadio. Pero Van Rompuy, muy ufano, ha añadido que, por supuesto, la Comisión es muy libre de hacer propuestas también sobre ese punto. La cosa era vender lo que fuera, aunque no lo tuvieran.
Barroso, más prudente o con más vergüenza, ha reconocido que "los 27 se han centrado en lo que puede hacerse ahora: básicamente, mecanismo unico de resolución y acuerdo general sobre los "contratos" y, para acercar una posible zanahoria a ese palo, mecanismos de solidaridad asociados. Sobre ello presentarán propuestas en junio. Y eso, un mero encargo de presentar propuestas, le ha servido a Van Rompuy para decir que la "muy productiva sesión de esta noche" refuerza el sistema bancario y la competitividad y el crecimiento. Un artista. Ni Melquiades se habría atrevido a tanto.
Sartu