IOSU URIBETXEBERRIA
 

Le detectaron un cáncer estando preso en la cárcel de León. Hace siete años tuvo otro. Sin embargo, el pronóstico del de ahora es muy grave ya que la enfermedad del preso político arrasatearra está muy extendida. Ha logrado volver a Euskal Herria pero el Gobierno español todavía lo mantiene preso en el Hospital de Donostia. Desde allí ha respondido al cuestionario escrito enviado por GARA.

«Llevar la crueldad al extremo no hace más que empeorar las cosas»
NAIZ.INFO|DONOSTIA|2012/08/08|4 iruzkin
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«Volver a Euskal Herria ha sido un pequeño paso y una alegría fenomenal»
«Todos los días leo los periódicos. Salgo en la tele y los que vienen a visitarme también me cuentan. Recibo recuerdos y ánimos por parte de todos. En ese aspecto me siento lleno, querido. Mila esker lagunak!»
«Creo en la izquierda abertzale porque es la que está dando pasos unilaterales en el buen camino sin esperar a los del otro lado»

Es consciente de lo que le espera pero lo lleva con dignidad, a la espera de que Madrid muestre la misma actitud.

Antes que nada, ¿cómo se encuentra físicamente, cómo está siendo la evolución de la enfermedad en estas dos semanas?

Siempre he sido fuerte psicológicamente y eso ayuda a llevar físicamente estas situaciones, sobre todo cuando tengo el apoyo de Euskal Herria. Me siento orgulloso de contar con el soporte de un pueblo cuyas bases son la igualdad y la solidaridad.

Sé que la evolución de mi enfermedad es muy grave. De practicar deporte normalmente hasta quedarte sin poder andar, pero estoy preparado para afrontarlo y para gozar con mi gente y las personas cercanas, aunque solo sean cuatro días.

¿Y de ánimo, a qué se aferra uno tras recibir un diagnóstico así?

Con todos los ánimos que estoy recibiendo a cada momento, tengo ánimo hasta para regalar. Me aferro a mis recuerdos porque he tenido una vida muy plena. He tenido mucha suerte de nacer en Euskal Herria. Ante el diagnóstico busco el amparo de mi familia y amigos y también gozar en el día al día. Cosas pequeñas pero que valen oro: caminar, hacer ejercicio, escribir… Comer también es una gozada.

Los médicos de León admitieron que creen que la evolución de la enfermedad puede ser rápida. Su hermano Jabi indicó que tiene claro que no quiere estar del hospital a la cárcel y de la cárcel al hospital… ¿Cuál es su posición si el Gobierno sigue sin excarcelarle?

Yo voy paso a paso. Me he puesto en manos de los médicos con toda confianza. Mi hermano lo explicó muy bien. Solo pido un trato justo y digno, vamos, lo que recoge la ley aunque ellos la apliquen en función de sus intereses. Yo no voy a entrar en ese juego.

Me someteré a los exámenes que decidan los médicos pero, eso sí, si me quieren hacer  pruebas de mucho riesgo (morirme o quedarme parapléjico), no creo que sea mucho pedir que antes me dejen en libertad bajo control. Me presentaría en el hospital en los días establecidos por los médicos. Si me deniegan la libertad, será una decisión muy dura para mí pero no me quedaría otra salida que la huelga de hambre. En mi situación, pienso que no se alargaría mucho. Si el odio llega a ese extremo, mi opción será la de morir con dignidad.

¿Volver a Euskal Herria ha sido un pequeño paso adelante?

Un pequeño paso y una alegría fenomenal.

¿Cómo pasa los días en la habitación, qué hace y en qué piensa?

Lleno el día con las cosas que siempre he hecho aunque el espacio sea menor. Siempre hay limitaciones pero no descarto las cosas que son buenas para mi salud. Y además tengo siempre conmigo los recuerdos de mi vida. ¡Eso no me lo pueden quitar!

Echando la vista atrás, ¿culpa de la enfermedad al trato recibido en la cárcel? ¿Qué condiciones ha tenido en prisión?

No merece la pena empezar a buscar de quién ha sido la culpa. Es cierto que las condiciones de una cárcel no son las más adecuadas para curar una enfermedad, menos aún con la actitud que tienen hacia nosotros. Siempre pensando cómo fastidiarnos: la dispersión, la doctrina 176/2006, mantener presos a los enfermos graves… Como he dicho antes, las condiciones son duras pero yo también soy testarudo y conmigo lo llevan claro. Ahora hay que ver qué pasa y espero estar a la altura.

¿Cómo ha pasado estos siete años? ¿Ha tenido siempre en mente el temor a una recaída?

He seguido haciendo las cosas habituales. Las que más me gustan, más, claro. Siempre he tenido en la cabeza la posibilidad de la reaparición de la enfermedad pero soy disciplinado y deportista. Por lo tanto, mi prioridad ha sido llevarlo de la mejor manera posible, cuidando mi salud en todos los aspectos, por supuesto.

¿Qué supuso para usted que en 2009 le llevaran de Langraiz a León?

No me agradó, claro. Para mi familia y mis amigos supuso más inconvenientes. Para mí conocer a nuevos compañeros.

¿Cómo percibe las muestras de apoyo de la calle, qué sensación le producen?

Todos los días leo los periódicos. Salgo en la tele y los que vienen a visitarme también me cuentan. Recibo recuerdos y ánimos por parte de todos. En ese aspecto me siento lleno, querido. Mila esker lagunak!

Algunos medios han hecho más hincapié en las acusaciones que le llevaron a ser condenado que en la gravedad de su estado actual ¿cree que esa situación dificulta al Gobierno español aplicar la ley y liberarle?

Creo que no hay que mezclar las cosas. Según su ley, yo estoy en la cárcel. Ahora soy un enfermo grave y de acuerdo con sus leyes, tengo derecho a ser puesto en libertad condicional. No creo que sea mucho pedir. Mi tiempo se está acabando; solo quiero pasarlo con dignidad.

¿Espera que el dramatismo de su caso pueda ser un punto de inflexión en la situación de los otros trece presos enfermos, o cree que el Gobierno español seguirá igual?

La esperanza no se pierde. El tiempo lo dirá. La cuestión es que día sí y día también el Gobierno español está mostrando su odio y que está dispuesto a llevar la crueldad al extremo. Con eso no se arreglarán las cosas, al contrario. ¿Qué es lo que buscan, más sufrimiento? Ese no es el camino. Espero que mi caso sea el último y que se logre liberar a los demás presos políticos vascos que como yo están enfermos para que tengan la oportunidad de vivir.

Desde que ingresó en prisión en 1997 ha conocido dos procesos frustrados y este nuevo escenario actual totalmente desconocido y novedoso. ¿Qué expectativas tiene ahora? ¿Cree que se conseguirán los objetivos?

Creo en la izquierda abertzale porque es la que está dando pasos unilaterales en el buen camino sin esperar a los del otro lado. Al contrario que en los intentos anteriores desearía que se incorporaran a este camino, pero… ya nos demostraron que solo se moverán en función de sus intereses.

Quisiera apuntar que al principio tuve mis dudas sobre si la dirección de EA sería capaz de afrontar la presión que iban a tener. No creo nada en la dirección de EAJ-PNV pero sí en la gente de su base. Siempre hemos convivido en lo cotidiano, a pesar de nuestras diferencias. Pero gozamos con nuestra lengua, con nuestros deportistas y también practicándolo juntos. Lo mismo en el trabajo, las vacaciones, en el poteo y en otras muchas cosas.

Sigamos siendo un pueblo, euskaldun porque somos euskaldunes. Cada cual con sus ideas pero en el respeto y la tolerancia. Sin relegar a nadie pero defendiendo firmemente nuestros derechos como personas y como pueblo y dialogando en todos los sitios.

Que cada cual ponga su grano de arena pero todos juntos. Los objetivos están claros. En nuestras manos está conseguirlos a través del trabajo diario en esa dirección. Jaun-andreok, neska-mutilak, ese es el camino. Aurrera bolie!!!

Si tuviera delante a una víctima de ETA de las que se oponen a su excarcelación, ¿querría decirle algo

¿Qué podría decirle…? Que el no entenderse no ayuda. Que esa no es la vía. A las víctimas de ETA les diría que hablar ayuda; que no cierren el camino, que existen unos mínimos en los que podríamos ponernos de acuerdo y que habría que empezar por ahí para ir afianzando ese camino. Cada uno con sus ideas pero en el respeto y la tolerancia para llegar, por lo menos, a convivir juntos.

La entrevista original, realizada en euskara, está disponible en la web de GARA.