Antonio Basagoiti cree que oposición útil es pedir que el lehendakari no viva en Ajuria Enea

Hoy es fecha propicia para noticias como esta. Por lo tanto, antes que nada, una advertencia: esto no es una inocentada. El presidente del PP de la CAV sorprendió ayer a la audiencia introduciendo en su blog un comentario sobre lo inadecuado de que el lehendakari Iñigo Urkullu viva en Ajuria Enea como el resto de su antecesores en el cargo.

Iñaki Iriondo|Gasteiz|2012/12/28|2 iruzkin

En un post titulado ‘Lo importante no es si Ajuria Enea es cómoda’, el presidente del PP asegura que tras las elecciones «se ha escrito sobre la idoneidad de que el Lehendakari y su familia residan en el Palacio de Ajuria Enea». Y Basagoiti sostiene que es una cuestión que «está mal enfocada». A su entender, «lo principal hoy en día no debe ser si las estancias son cómodas o no, ni tampoco si están mejor o peor conservadas. Lo crucial es el gasto público que supone para los bolsillos de los vascos que un presidente autonómico se instale con su familia en esa residencia».

Llegados a este punto, cabría esperar que el líder de un partido que, además, ha sido el principal socio del anterior inquilino del palacete de los Ajuria ofreciera un rosario de datos sobre el coste que para la ciudadanía tiene la residencia del lehendakari. Que detallara lo que cuesta en gas, electricidad, limpieza, mantenimiento y otros gastos.

En lugar de hablar de euros, Antonio Basagoiti señala que «hace un año que ETA aseguró que nunca más volvería a atentar, y transcurrido este tiempo no parece que sea esencial residir en Ajuria Enea por motivos de seguridad». Y a esto añade que hay que atender a «cómo van a interpretar los vascos que un político, aunque sea quien ostenta la mayor responsabilidad del país, se vaya a vivir a un palacete en pleno 2012 que costean los propios ciudadanos».

Por tanto, con las premisas anteriores, teniendo en cuenta que la CAV es muy pequeña y en coche se llega enseguida a todos los sitios, y que «estamos en la era de Internet, móviles y correos electrónicos para conectarse desde cualquier rincón de Euskadi»; Antonio Basagoiti concluye: «Yo lo tengo claro, si supone un coste y no queda acreditado que su labor va a ser notablemente más eficaz residiendo en ese lugar de Vitoria, yo no lo haría».

El escorpión y la rana

Una fábula atribuida a Esopo cuenta que un escorpión pidió a una rana que le ayudara a cruzar el río y que, en medio de la corriente, le picó. Cuando la rana le preguntó por qué lo había hecho, si de esa forma iban a morir ambos, el escorpión respondió: «No he tenido elección, es mi naturaleza».

El PP de la CAV está estos días inmerso en la inauguración de una nueva etapa política en la que, según dicen, quiere reivindicarse como una oposición útil y abrirse a la ciudadanía para crecer en número de afiliados y ensanchar su electorado.

Sin embargo, antes incluso de empezar a cruzar el río, su presidente, Antonio Basagoiti, salta con una boutade como la de Ajuria Enea y vuelve a aparecer más como un monologuista que como un político serio. Y, en este caso, su irrupción pública puede entenderse incluso como una injerencia en el ámbito personal, puesto que han trascendido públicamente las dificultades familiares que a la familia de Urkullu le acarrea trasladarse a vivir a Ajuria Enea.

Si hay que debatir sobre la residencia del lehendakari, habrá de hacerse sobre el patrimonio arquitectónico de la Administración autonómica, que es lo que realmente cuesta. El palacio Artaza, en Leioa, que permanece deshabitado para acoger actos protocolarios, tiene -tras lo pagado por su adquisición en 1989- un presupuesto anual mínimo de 100.000 euros. El gasto de Ajuria Enea, viva o no allí el lehendakari, vendrá a ser algo similar (en los presupuestos aparece siempre junto a Lehendakaritza).

Decir, como hace Basagoiti, que «hay que analizar con naturalidad si es imprescindible que en un número importante de ertzainas estén destinados a vigilar este inmueble», resulta superficial, puesto que esos ertzainas seguirán vigilando el palacio mientras sea público, y además habría que destinar otras dotaciones policiales a cubrir la seguridad del domicilio del lehendakari.

Antonio Basagoiti busca notoriedad para su partido sin demasiada reflexión. El PP cree que no le conocen, en lugar de pensar que le conocen demasiado y desde hace demasiado tiempo. También Patxi López creía que su problema con las encuestas era que no se comunicaba bien su acción de gobierno, cuando se sabía y se comprobó que, en realidad, lo que no gustaba era que gobernara.