Amedo presenta una grabación en la que Morcillo reconocería la muerte de Brouard

El Juzgado de Bilbo ha tramitado una denuncia interpuesta por el exsubcomisario José Amedo contra Luis Morcillo. Amedo ha presentado una grabación en la que, según publica hoy ‘El Correo’, el empresario confiesa ser el autor de los disparos que mataron al militante independentista Santi Brouard.

Naiz.info|Bilbo|2013/02/14|2 iruzkin

Santi Brouard falleció el 20 de noviembre de 1984 en su consulta médica de Bilbo. Lo mataron dos sicarios del GAL, que llegaron hasta él simulando ser sus pacientes. Los pistoleros fueron Rafael López Ocaña y Luis Morcillo.

Según publica hoy ‘El Correo’, el exsubcomisario y miembro del GAL José Amedo habría interpuesto una denuncia contra Luis Morcillo en el Juzgado de Bilbo, que estos días ha sido tramitada.

Las mismas fuentes señalan que Amedo, absuelto en el caso Brouard por falta de pruebas, ha presentado una grabación en la que Morcillo, presunto sicario del grupo armado paragubernamental, reconoce que fue él quien disparó contra el político independendista.

«Le di yo, le pegué otros cuatro tiros en el pecho»

El expolicía presentó un escrito el pasado 7 de noviembre ante el Juzgado de Instrucción número 1, que desde el principio se encargó del crimen. El texto de la denuncia que publica hoy ‘El Correo’ advierte de que las grabaciones realizadas por Amedo supuestamente a Morcillo «afectan directamente» a los «hechos que condujeron al atentado que causó la muerte al Dr. Santiago Brouard Pérez».

Junto a ese documento se aportan las transcripciones de lo que serían tres conversaciones grabadas con micrófono oculto. En la primera, con fecha del 17 de febrero de 2011, Morcillo confiesa ser el autor material del crimen.

Durante la conversación, Amedo pregunta al empresario «quién le pegó un tiro» a Brouard. «¿Le pegaste tú los tiros a Brouard?», habría preguntado Amedo. «Sí, sí», habría contestado Morcillo, para posteriormente añadir: «Le di yo, le pegué otros cuatro tiros en el pecho».

En la misma conversación se habla también sobre quién ordenó matar al político independentista. «Sancristóbal fue el que organizó el tomate, de primera hora estaba organizado por él», habría señalado el empresario en alusión a Julián Sancristóbal, entonces director general de Seguridad del Estado.

«Yo ahora mismo puedo decir: ‘Yo maté a Brouard y me ordenó hacerlo el señor Sancristóbal’», habría insistido el industrial en la grabación presentada por Amedo en el Juzgado de Bilbo.

López Ocaña testificó en su día que recibió tres millones de pesetas por esa muerte. Se las pagó Morcillo, quien a su vez las habría recibido del comandante de la Guardia Civil Rafael Masa. Ocaña apuntó también que el dinero le llegó del director general de Seguridad del Estado, Julián Sancristóbal. El caótico proceso judicial determinó que la muerte de Brouard se decidió en las altas instancias del Estado, sea quien fuere su responsable último, pues la X del GAL sigue sin tener nombre. Sí que ha quedado patente y claro que la muerte del político vasco no fue una vendetta parapolicial, sino que se utilizó para interferir en el proceso negociador entre ETA y el Estado.

En agosto de 1984, José Barrionuevo había anunciado que «el Gobierno está dispuesto a negociar la paz directamente con ETA donde quiera y cuando quiera». Pero Brouard, entonces presidente de HASI, no creía en la sinceridad del ministro de Felipe González y manifestó que su propuesta era «burda». Pese a ello, las conversaciones se dieron entre ambas partes. Y Brouard, mahaikide, jugaba un papel esencial. El médico reconoció, días antes de que recibir el impacto de ocho balas, que ejercía como intermediario para que Madrid hablara con ETA. Al final, se decidió matar al mensajero.

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