Lonko Juana Calfunao Paillalef
Territorio de la Nación Mapuche
Al Presidente chileno Sebastian Piñera

La autora, Lonko –autoridad tradicional del pueblo mapuche– Juana Calfunao, se dirige al presidente de Chile, Sebastián Piñera, en relación a un ataque atribuido a los mapuches y lo contrasta con la violenta negación de su pueblo, para el que demanda una solución justa.

2013/01/09

Sr. Presidente; en mi calidad de autoridad tradicional, quiero expresar mis condolencias a los familiares de Luchsinger Lemp y su esposa, Vivian McKay, quienes resultaron con serios daños tanto materiales como pérdidas humanas. Dichos hechos ocurridos en Vilcun, antes de conocerse a sus autores, se los han atribuido de forma inmediata a los mapuche. Nosotros, los mapuche, somos los primeros en repudiar la violencia, ya que hemos vivido este trato inhumano por casi 130 años.


Mi comunidad, mi familia y yo personalmente hemos sufrido numerosos atentados de esa naturaleza; elementos desconocidos quemaron tres veces mi casa; en uno de estos incendios encontramos calcinados los restos de mi tío Basilio Coñonao. Sin embargo, cuando somos los mapuches los afectados por la injusticia de haber sido objeto de este tipo de violencia, debemos lamentar la insensibilidad de las autoridades y la indolencia de los medios de comunicación. En estos casos, como el mío propio, no existen visitas del presidente chileno ni de sus ministros y parlamentarios ni se decreta el estado de sitio, y mucho menos se les aplica a los autores la ley antiterrorista.


No obstante, tenemos que seguir escuchando de las autoridades políticas de Chile que existe «igualdad ante la ley». Esta falta de igualdad ante hechos tan lamentables como los sucedidos a la familia Luchsinger nos confirma una vez más que los tribunales no son independientes, las autoridades políticas tratan con un racismo judicial marcado una notada deferencia a nuestro pueblo. Como usted, Sr. Piñera, ha podido comprobar, los mapuches no tenemos problemas a la hora de rechazar y condenar estos hechos tan lamentables como es el incendio ocurrido en Vilcun.


Usted debería reflexionar sobre las torturas que la policía me infligió, las cuales me provocaron un aborto, quedando los culpables sin condena. ¿Por qué quedaron impunes los innumerables allanamientos arbitrarios de las casas de nuestras comunidades, robo de dinero, incautación de herramientas de trabajo y de aparatos de comunicación que nunca fueron devueltos? Todo ello me hace pensar que la Policía no está al servicio de la sociedad y que para nosotros los mapuches no es garantía de seguridad y protección como debería serlo en un estado de derecho y régimen democrático.


Sin embargo, estos hechos han sucedido en un clima de violencia y confrontación del que las autoridades políticas chilenas no pueden eludir su responsabilidad debido a la incapacidad política para solucionar el conflicto que se vive en nuestro Wallmapu. No debemos olvidar que los hechos mencionados han ocurrido en el contexto territorial de numerosas comunidades que luchamos por la restitución de nuestras tierras que injustamente nos fueron arrebatadas en el pasado, a cuyo problema las autoridades chilenas no dan una solución satisfactoria, que reduzca la pobreza que sufrimos los habitantes de dichas comunidades. Del mismo modo, también tenemos que tener en cuenta que los hechos han ocurrido en el quinto aniversario de la muerte de nuestro querido lamngien (hermano) Matías Catrileo, asesinado violentamente por la espalda y cuyos autores disfrutan de la más completa impunidad.


Las movilizaciones de nuestras comunidades, que van en aumento, se deben a la falta de justicia y al rechazo a cualquier tipo de diálogo productivo sobre la restitución de nuestro territorio. A ello hay que añadir la terrible injusticia que originó la anexión ilegal de nuestra Nación Mapuche a la jurisdicción del Estado chileno hace 130 años, lo cual causó el empobrecimiento crónico que sufrimos las comunidades desde entonces. Esta anexión ilegal nos quiso arrebatar nuestra identidad nacional y nos condenó a una vida sin dignidad que nos ha dejado en la total indefensión, criminalización y judicialización de nuestras demandas por parte del Estado chileno.


Nuestras protestas por un tratamiento más justo son criminalizadas, dando lugar a que se cometan las más atroces violaciones a los derechos humanos. Mi propio caso de nuevo sirve para ejemplarizar el trato injusto que sufrimos los mapuche. Por protestar por el no pago de un trazado usurpado por la MOP (Ministerio de Obras Públicas) y Frontel, fui objeto de una implacable persecución política; fui acusada de atentar contra la autoridad y estuve cuatro años encarcelada junto a toda mi familia. Me aplicaron una ley retroactiva al extremo de que mi hija menor tuvo que ser enviada al exilio por la falta de seguridad.


Comparto el dolor de las familias mapuches que nunca encontraron justicia por sus seres queridos asesinados por la Policía chilena. A la vida de nosotros, los mapuche, no se le da el valor y significado que se le da a la vida de un winka (chileno).


Una mención especial a mis hermanos asesinados: Matías Valentín Catrileo Quezada (2008), Julio Alberto Huentecura Llancaleo (2004), Xenón Alfonso Díaz Necul (10-5-2005), José Huenante Huenante (16 años, detenido por la Policía y luego desaparecido), Juan Collihuin Catril (agosto de 2006, 71 años), Johnny Cariqueo Yañez (2008), Jaime Facundo Mendoza Collío (julio-agosto de 2009), José Marcelo Toro Ñanco (35 años, noviembre de 2009).


Sr. Piñera, el mundo es testigo de las injusticias que su Gobierno y el Estado chileno cometen y han venido cometiendo durante estos 130 años. Como autoridad de mi pueblo no puedo dejar de mencionar estas injusticias porque yo las he vivido personalmente y aun las vivo. Como Autoridad Tradicional (Lonko,) le exijo que termine con la persecución política y los allanamientos; que se termine con el hostigamiento hacia las comunidades que se encuentran cercadas por la Policía, que se tenga consideración con las madres mapuches que sufren la represión cotidiana, con los jóvenes heridos y detenidos y con los niños traumatizados por la violencia policial. Exigimos una solución urgente a la situación de los detenidos que están en huelga de hambre porque no se les respetó el debido proceso. También es inaceptable que nuestros hermanos detenidos mapuche sufran largas medidas cautelares en la cárcel hasta que se compruebe su inocencia, como ha sucedido a miembros de mi grupo familiar y a muchas otras autoridades y miembros de mi pueblo Mapuche; a pesar de lo injusto de sus detenciones, jamás han tenido ni la más mínima reparación o compensación por la desarticulación de la familia, por los daños económicos, físicos y psicológicos.


Como usted ha podido comprobar, los mapuche tenemos razones fundadas para desconfiar de la buena fe de su Gobierno y de los anteriores. El 6 de enero los mapuche conmemoramos el establecimiento de la frontera en 1641 y nuestra independencia, que el estado chileno opto por ignorar hace 130 años. Desde entonces todos los gobiernos han eludido su responsabilidad de tratarnos con igualdad y justicia. Nos sentimos excluidos del derecho y víctimas de una política que nos ha tratado de erradicar como pueblo para asimilarnos y hacernos desaparecer. Este es uno de los principales motivos por lo cuales los mapuches no nos sentimos identificados con su país. Sin lugar a dudas, es indispensable, Sr. Piñera, tener voluntad política para solucionar el conflicto y conseguir la paz social que los mapuches tanto deseamos, y que termine de una vez con este clima de militarización de nuestro territorio y enfrentamientos que lamentablemente ya han costado la vida a demasiadas personas, mapuches y chilenas.


Atentamente…

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